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Asociación Política Nacional Ambientalista. Por un Desarrollo Sustentable.

Declaración de principios.

Nuestra organización pretende dar un salto cualitativo en la formulación e impulso de un proyecto político nacional con una visión integrada y coherente de la problemática de México.

Desde la óptica de la ecología hacemos un análisis de nuestra realidad considerando los componentes históricos, económicos, políticos, sociales y culturales que no son propios, en la perspectiva de una propuesta viable de Sustentabilidad entendida esta como un nuevo modelo de desarrollo que supere al neoliberalismo dominante.

Buscamos un horizonte acorde al futuro de México con la intención de hacer una contribución trascendental al ambientalismo mundial.

Entendemos a nuestra sociedad tanto en el contexto de la comunidad mundial como en su identidad con la naturaleza atendiendo tanto su funcionalidad ambiental como humana. Pensamos y actuamos a favor de una cabal madurez en nuestras interacciones con el entorno natural así como al interior de nuestros vínculos sociales.

Como corriente política nos declaramos conciliadores y no sectarios sin perder, no obstante, nuestra especificidad e independencia de criterio.

Para nosotros decir que el ambientalismo debe ser el punto central de toda organización política no sólo significa a afirmar que el más importante problema del mundo actual y, por supuesto de México, es el agotamiento y contaminación de los ecosistemas, ya que esto es obvio pues de ello depende, en última instancia, la vida en su conjunto, sino además, reconocer que los temas sociales son también asuntos de la ecología pues, objetivamente hablando, al ser nosotros parte de la naturaleza nuestros asuntos internos, aunque específicos, también lo son.

Nuestro proyecto económico se basa en la tesis de que la fuente primera de toda riqueza se encuentran en los recursos naturales por tanto que cualquier economía debe basarse en el objetivo primordial de acumular capital natural. Más aun por la imperiosa necesidad de detener y revertir el alarmante deterioro ambiental al que hemos llegado en las ultimas décadas. (Ver apéndice estadístico). Postulamos la conservación y el enriquecimiento del medio ambiente.

Defendemos la teoría de que la historia de la humanidad ha sido una larga etapa formativa tendiente a la cristalización de la conciencia ecológica en la que las teologías, poli y monoteístas, y el racionalismo humanista, liberal o marxista han sido los antecedente filosóficos que le dan fundamento.

Así mismo partimos de la evidencia de que las formas productivas ancestrales de la recolección, caza y pesca, sucedida por la revolución neolítica, la agricultura y ganadería, posteriormente la revolución industrial y la economía de mercado deben culminar en una revolución ecológica que establezca finalmente la autosuficiencia e independencia en nuestros vínculos con el entorno natural alcanzando de esta manera la plena madurez, también hacia nosotras mismos, intuida y propuesta por las grandes utopías a lo largo de la historia.

Cabe aclarar que intentamos superar al ecologismo incipiente utópico, dogmático y oportunista a través de la rigurosidad científica y la coherencia ética.

Por tanto:

1.- Luchamos por un desarrollo sustentable basado en la utilidad ecológica de la vida social en general y la rentabilidad ecológica de los procesos productivos en particular, que satisfaga las necesidades de las generaciones presentes y garantice la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras.

2.- Pugnamos por un ejercicio del poder público ambiental y socialmente responsable que favorezca la independencia y autosuficiencia ecológica y social del país, interna y externamente. Hacemos hincapié en el pleno respeto de la democracia y hacia nuestro marco jurídico por parte, en primer lugar, de las autoridades pero también de la sociedad en su conjunto. Impulsamos la participación social en la toma de decisiones y la equidad en el reparto de la riqueza, pronunciándonos en contra de la impunidad ante la ley.

3.- Nos oponemos a las tendencias tanto de agotamiento y contaminación de los ecosistemas como al correspondiente deterioro y desigualdad creciente en la calidad de vida de la mayoría de la población mexicana y mundial (ver apéndice estadístico) advirtiendo que tales tendencias no solo ponen en riesgo el proceso evolutivo que la historia natural ha alcanzado a lo largo de milenios sino, además, la concordia social al interior de la especie humana.

4.- Proponemos la superación conjunta del trabajo y el capital en la perspectiva de una colaboración recíproca contraria a criterios de utilización bilateral, explotación, sometimiento y empobrecimiento. Entendiendo que es posible la retroalimentación entre ambos factores de la producción.

5.- Impulsamos una justa relación con el campo donde las urbes, la ciencia, la tecnología, el capital y los recursos humanos se apliquen a favor de éste. Impulsando rigurosos criterios ecológicos en la interacción productiva que se establezca con los ecosistemas en los que la actividad agropecuaria se realiza.

6.- Nos declaramos a favor de una rápida pero organizada desconcentración de las grandes ciudades contemplando la apertura de centros de desarrollo ecológicos en la provincia y el campo mexicano que abran fuentes de empleo e ingreso para los sectores marginados rurales y urbanos materializando la autosuficiencia alimentaria, energética de vivienda y vestido.

7.- Paralelamente proponemos la ampliación y elevación de la calidad de los servicios de salud y educación en la misma tendencia desconcentradora ya que pensamos que tales servicios deben desarrollarse a la par de un entorno sano. Particularmente en lo que a educación se refiere el conjunto de los contenidos de las ciencias deben de ser concebidos como educación ambiental y las ciencias sociales como el estudio de la parte humana de la naturaleza.

8.- Entendemos a la inseguridad pública y la corrupción como fenómenos propios de una crisis multifactorial al final de la etapa de la adolescencia humana, en las que intervienen la desnaturalización de las diversas interacciones ambientales y sociales de los individuos: el antropocentrismo, la desintegración familiar, la pérdida social de valores, la concentración demográfica y de la riqueza, el desempleo, etcétera. Por tanto impulsamos a la conciencia ecológica como vía de solución de los diferentes desequilibrios actualmente operantes y como principio ético de conducta de nuestras relaciones con naturaleza y sociedad.

9.- Urgimos un vínculo con el exterior independiente y solidario que tienda a superar la desigual relación entre los países: la dependencia recíproca entre países ricos y países pobres. Buscando llegar al establecimiento de lazos auténticos de colaboración ante el imperativo de asumir globalmente la responsabilidad ambiental, económica, social y política del mundo contemporáneo. Globalización alternativa no marginal e incluyente

10.- Nuestro propuesta concibe una relación de respeto y colaboración con las culturas tradicionales, indígenas o religiosas, de nuestro país y del mundo pues son ellas el fundamento histórico de las sociedades modernas. Así promovemos su consideración en el proyecto nacional en base a la atención de sus propias necesidades y deseos en el marco de una sociedad pluriétnica y pluricultural.

11.- Luchamos por la equidad de género en el entendido de que una adecuada relación entre la mujer y el hombre es indispensable como parte de la madura realización de nuestra propia naturaleza en el entendido de que ello, además, debe corresponder al trato responsable que le demos al entorno natural.

12.- Igualmente defendemos el derecho a la preferencia sexual como punto de respeto a nuestra diversidad y bío diversidad.

13.- Nos pronunciamos por el apoyo a los discapacitados pues en muchos casos ellos demuestran mejores rendimientos en las diferentes áreas de actividad social.

14.- Propugnamos por la convivencia armónica entre las viejas y nuevas generaciones. El respeto y apoyo a los adultos mayores así como la generación de oportunidades para los jóvenes.

15.- Invitamos al debate acerca del tema del crecimiento, estabilización o decrecimiento de la población y su relación con el tema ambiental pues esta discusión compete al proyecto de nación que es menester definir.

16.- Por último nos pronunciamos en contra de aquellas normas de conducta que lleven a los individuos a extremos igualmente nocivos de mojigatería y perversión: represión o desenfreno, pues ambos excesos manifiestan tendencias destructivas contrarias a la vida, con absoluto respeto a las costumbres y valores auténticos de las personas.

Así como los seres humanos tratemos a la naturaleza así trataremos a nuestra propia naturaleza.


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